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INSTITUTO OSCAR MASOTTA

DELEGACION COMODORO RIVADAVIA

INTERLOCUTORA: DIANA CAMPOLONGO

Coordinadores locales:

José Luis Tuñón, Mario Korman

7º Seminario Intensivo del IOM



Auspiciado por el Institut du Champ Freudien y el
Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de Paris VIII

La enseñanza de Lacan y sus consecuencias en la práctica

7º Seminario Intensivo del IOM
Jueves 8 de diciembre 2011
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Sede de la EOL

Presentación del film

10.30 a 12 Hs. “La primer sesión” de Gerard Miller
Roberto Mazzuca - Carlos Gustavo Motta

13 a 14 Hs. Reunión Institucional

14 a 15,30 Hs. Conversación Clínica

Germán García – Stella Palma

M. Alejandra Chada Buchanan “Runaway Proyect” San Luis

Ofelia Wyngaard “Un relato de análisis a partir de tres sueños” Tucumán

Laura Palotta “La dirección de la cura en una institución de salud mental” Ushuaia

15,30 a 17 Hs. Conferencias

"Jacques Lacan, un ideal de simplicidad" Jorge Chamorro

"Su excelencia el síntoma" Samuel Basz

Seminario gratuito y cerrado para los participantes del IOM
EOL Sede en Buenos Aires Av. Callao 1033 – 5º piso – CP 1023
Tel. (54 11) 4811 2707 Fax. (54 11) 481-4300

iom@eol.org.ar stpalma@eol.org.ar http:www.eol.org.ar

RUMBO A LAS SEGUNDAS JORNADAS REGIONALES DEL IOM EN LA PATAGONIA.

LA DIGNIDAD DEL SUJETO EN EL SIGLO XXI

QUE DICEN Y HACEN LOS PSICOANALISTAS

28 y 29 de septiembre de 2012

Comodoro Rivadavia

Estos apuntes procuran comenzar a despejar los ejes que van a orientarnos con el tema propuesto. Para ello estamos haciendo una búsqueda en los seminario de Lacan sobre la palabra Dignidad y su uso. Invitamos a quienes quieran proseguir esta tarea a acercarnos sus aportes a fin de subirlos al blog de las jornadas.

APUNTES SOBRE LA DIGNIDAD DEL SUJETO

La aparición de la frase que da título a las jornadas, se produce en el Capítulo XII del seminario 8. Allí realiza un exhaustivo comentario de El Banquete y atribuye a este texto… “no solo de lo que se podría llamar una explicación del amor en nuestra era cultural, sino un desarrollo de esta función, que es, en suma las más profunda, la más radical, la más misteriosa de las relaciones entre los sujetos”

Voy a hacer un apretado recorrido para situar el modo en que introduce la categoría de Dignidad del sujeto.

El misterio se introduce en ese texto a partir del ágalma, un objeto oculto en el interior del sujeto Sócrates, que sirve para poner en relieve la posición del deseo. Y esa posición va a ser presentada como el resultado del desdoblamiento de las dos cadenas de significantes en las que se constituye el sujeto. El deseo se concibe entonces como el despliegue indefinido de las asociaciones significantes. Es lo que conocemos como metonimia. Ello permite que, los elementos asociados con esta cadena, puedan ser tomados como equivalentes los unos de los otros. Y en este punto del desarrollo Lacan afirma: “ en la misma medida en que se presenta algo que revaloriza esa especie de deslizamiento infinito, el elemento disolutivo que aporta por sí misma en el sujeto la fragmentación significante, eso toma el valor de objeto privilegiado, que detiene este deslizamiento infinito.”(Pág. 198. SEM. 8. Paidos) El sujeto se encuentra allí fijado. Me pareció importante esta puntuación, en tanto el sujeto se aferra a aquello que revaloriza el deslizamiento. Lo que conocemos con Miller como la pasión del neurótico por su división subjetiva. Ya en ese seminario denomina a ese elemento como una función privilegiada llamada a.

El sujeto identificado a esa función consigue que el deseo adquiera consistencia y pueda ser designado. Se trata del valor que se obtiene del fantasma.

En este punto introduce otro elemento: el lugar de la palabra, lo que conocemos como A mayúscula, lugar donde arraiga el deseo. Emplea la palabra Hörigkeit, para designar ese punto. Traducido como dependencia, servidumbre, incluso esclavitud (al parecer con raigambres en Hegel por Kojeve y Heidegger). Ese Otro es exigido y necesario como lugar de la palabra, pero a la vez, sometido sin cesar a la pregunta por lo que lo garantiza a él mismo, quedando el sujeto en una posición perpetuamente evanescente. Doble evanescencia entonces: el deslizamiento infinito de los significantes y la ausencia de garantías de ese lugar donde pueden concebirse como reunidos.

Esto sobre el trasfondo de la Hörigkeit. Finalmente introduce la articulación del amor, tema de El Banquete. Al sujeto, la función del a y el lugar de la palabra le agrega el amor y su pregunta al Otro por lo que puede darnos y respondernos.

Es esa última presencia que puede respondernos donde se sitúa la articulación del deseo y el amor : “…ese Otro ya no es en absoluto nuestro amor (…)sino que representa, propiamente hablando, una decadencia - quiero decir, algo que es de la naturaleza del objeto.”

En ese punto reside lo que llama el mandato espantoso del dios del amor. Objeto ante el cual desfallecemos, vacilamos como sujeto. Porque esta decadencia, esta depreciación, somos nosotros, como sujetos, quienes cargamos con ella.

Al objeto, por el contrario, le ocurre lo contrario: es sobrevalorado. Y, “…a medida que es sobrevalorado, tiene la función de salvar nuestra dignidad de sujeto, es decir de hacer de nosotros algo distinto de un sujeto sometido al deslizamiento infinito de la palabra, eso único, inapreciable, irremplazable a fin de cuentas, que es el verdadero punto donde podemos designar lo que llamé la dignidad del sujeto.”

Hasta aquí la cita de Lacan, que ruego me disculpen haber extendido tanto en los encomillados. En principio está claro que se trata de una articulación diría ya clásica: el deseo y el amor en su punto de encarnadura. Y entonces se abre uno de los planos en que podrían desarrollarse los trabajos: el modo en que esta articulación se lleva a cabo en el siglo XXI. Por un lado, la tensión entre el deslizamiento significante y los puntos de detención esta modificada por lo que llamamos: empuje al goce. Antes de que pueda plantearse cualquier “búsqueda” como le decíamos, se produce una imposición de los objetos del mercado y los servicios del discurso universitario. Por otro lado, el amor, desarticulado de las leyes del significante, se manifiesta en las páginas de los diarios con crímenes que parecen exceder la categoría de pasionales con la que los considerábamos. Tenemos también las formas que asume esa depreciación, de la que habla Lacan en la cita y pienso en las formas de la servidumbre voluntaria. Desde esta perspectiva no hay mucho lugar para las idealizaciones del objeto, y entonces podríamos preguntarnos también por el estatuto, siempre problemático de la sublimación en el Siglo XXI. Hay otra cita, aportada por nuestra amiga Mariana Filippo, en el Seminario V, en la página 352. Allí habla de la dignidad del significante y la pone en relación con las formas de la Aufhebung. Pero esto quedará para el próximo apunte.

José Luis Tuñón

http://iompatagonia.blogspot.com/

IOM Comodoro Rivadavia.

Septima Clase Seminario Anual

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INSTITUTO OSCAR MASOTTA

DELEGACION COMODORO RIVADAVIA

INTERLOCUTOR: FERNANDO VITALE

COORDINADORES: Mario Korman José Luís Tuñón


SEMINARIO CLINICO 2011

¿QUE ES UN ANALISTA?

COMO INTRODUCIRLO




SEPTIMA CLASE :
SABADO 19 de noviembre
DE 10 A 12.30 HORAS. CEPTUR




EL SER DEL ANALISTA


Semblante del objeto

Silencio (efectos en la pulsión)

Otra vez demanda y pulsión

Su finalidad

Docente: Adriana Testa
Psicoanalista, Miembro de la EOL
y de la AMP




CEPTUR. MORENO E IRIGOYEN

Más información a los teléfonos: 154359101 / 154160527 / 155922133 / 154199244

Clase Daumas 24/09/2011

Introduce la clase comentando acerca de la publicación de un nuevo libro de Roudinesco acerca de la vida de Lacan. En relación al mismo comenta que las particularidades de su vida no le impidieron ser analista.

El analista le permite al sujeto realizar las travesías necesarias para los giros de la vida.

Entre presencia (del analista), y posición (del incc), se pone en juego el advenimiento del sujeto. La forma de operar del analista es como causa. Existe una relación directa entre vida e incc, en tanto el sujeto puede saber algo de lo que el incc le depara (destino, determinaciones).

En el analista hay oscuridades que lo ciegan (x ej: angustia cuando se trabaja con psicóticos y perversos). Tiene que estar disponible y ser versátil, para que un sujeto pueda hacer uso de él. Tiene que ser un objeto versátil, dispuesto a su uso. Puede constituirse como el partenaire de lo real del síntoma. Permite develar lo más íntimo de cada uno.

El campo de la espera (Seminario XI), es el campo de la presencia del analista. En el campo de la espera se juegan el amor, el tiempo y el decir. Estos son nudos conceptuales donde Lacan va a advertir de la presencia del analista.

1) El amor (en análisis), hay algo nuevo en el amor, entendido como disimetría. Hay dos lógicas en juego, la del analista (que apunta a la castración), y la del analizante (lógica de la privación, “no tengo”, “no quiero”, “no puedo”). El analista suspende el afecto en relación al otro (no hay contratransferencia, hay neutralidad). Hay momentos en los que hay que mostrar amor (vacilación calculada). El analista debe suspender los juicios morales, no soy nada para medir el mérito de la vida de los sujetos.

2) El tiempo, hay tiempos lógicos, suspensión de la cronología del tiempo, en tanto el tiempo cronológico no deja de inscribirse para el sujeto. Hay retracción, diferencia y resignificación (“Función y campo de la palabra”). En el corte mismo de la cesión se juega la presencia del analista.

3) El decir parte de una voz, va desde la construcción hasta la interpretación, es intrusivo. Voz y significante están superpuestos. El analista debe suspender los juicios íntimos, que no se revelen en el decir las marcas de la identificación. Puede haber una vacilación calculada, pero no en tanto semblante (por ejemplo en la clínica con niños de que cuadro es el analista). El sujeto confiesa secretos triviales y sin igual.

En “Extimidad” Miller sostiene que no hay modelo del analista, la figura que se pone en juego del analista es la del no todo. Existen fundamentos neuróticos del deseo del analista.



A la tarde se trabajaron dos casos. El primero fue presentado por Alejandra Maglione, Margarita 4 años y medio. Donde se trabajó:

Relación al deseo del A, inserción en el A.

Lugar del niño como objeto.

Como un deseo se hace estatua (Margarita es la estatua de un deseo que hubo pero después no pudo metaforizarse).

Es a partir de la intervención de la analista que un significante (estatua, S1), que operaba sin sentido comienza a tenerlo, reflejando la posición subjetiva.

El segundo fue presentado por Mario Korman, Gustavo 35 años.

En la obsesión saber y verdad se sueldan, por lo que hay que procurar mantenerlos disyuntos.

María Elena Ivancic


Adjuntamos texto de J.L. Tuñon publicado en patagonico.net: "Un Miedo Bárbaro"

RESEÑA DE LA CLASE DE RAÚL CARMONA

Este sábado 15 y, poniendo en acto un real refractario a toda simbolización, los vuelos salieron a horario. Raúl Carmona pudo venir a decirnos que, a juzgar por el programa, parecía que en Comodoro Rivadavia se supiera lo que es un analista. Al parecer no se sabe. Respiramos aliviados, no era solo nuestra pertinaz ignorancia. Nos recordó los imposibles freudianos y su correlato: la imposibilidad de acumular saber sobre ellos. Luego remarcó la vigencia del trípode de la formación: el análisis propio, la practica y el estudio sistemático, señalando el anudamiento borromeo de los tres. Esta articulación también permite situar algunos de los síntomas del analista, como la práctica ritualizada o la erudición universitaria.

La referencia al libro de François Jullien, Tratado De La Eficacia, le permitió distinguir el imperio, en occidente, de una narrativa heroica como fundamento de la acción, a diferencia de la cultura oriental, donde una acción, es concebida como un proceso. La intervención entonces, debe buscar su fundamento en la lógica interna del proceso.

Se sirvió luego de los discursos para situar la relación al saber y la imposibilidad, tanto en el discurso del amo, como el de la universidad y del analista. Haciendo hincapié en el que, el semblante que está en juego, es del objeto del fantasma del paciente. Se procura así despejar de ese lugar la influencia del objeto del propio fantasma. Esta condición se busca en los diversos modos en que se actualiza al posición analizante. Por ejemplo, recordó el modo en que Lacan señaló que era, desde esa posición, donde tomaba la palabra para desplegar su enseñanza.

La referencia al grafo del deseo, le permitió, tomando en forma invertida la curva de las respuestas, entender las sucesivas alternativas de un análisis: la caída del ideal, el desciframiento del síntoma, el reconocimiento del deseo, la travesía del fantasma, para encontrarse con la ausencia del Significante del Otro barrado y finalmente la pulsión, vivida ahora en otro régimen que el de la repetición y el síntoma. Allí también se encuentra la posibilidad de invención y la asunción del deseo del analista.

Por la tarde, un caso clinico sirvió para volver sobre lo trabajado en la mañana. En él se pudo apreciar como, la insistencia en las producciones de sentido, retardaba el progreso del análisis. Una vez más se verificaba que el lugar del analista se hace presente en sus obstáculos. El humor contribuyó a aligerar las exigencias del súper yo y renovar el entusiasmo.

José Luis Tuñón.

Reseña Clase Mario Korman

El día sábado 17/09/11, asistimos a la quinta clase del Seminario Clínico del IOM, a cargo de Mario Korman, quien expuso su trabajo “El deseo del analista”.

La primera cuestión que se señaló es que el en Seminario XI y en el escrito “Del Trieb de Freud y del deseo del psicoanalista”, Lacan apunta a una función del analista, vaciada de la persona del analista, es decir, no se trata de constituirse en otro sujeto, sino de representar una función. El ser del analista deja afuera, del dispositivo analítico, el deseo del analista, lo que conlleva a que el paciente quede fuera del análisis.

El análisis se inicia por una demanda al Otro, por la instauración del Sujeto Supuesto Saber. En la transferencia, hay un primer tiempo en que el análisis, se sostiene del Sujeto Supuesto Saber. En este punto, el ser del analista constituye un obstáculo sugestivo a la transferencia.

La sugestión es un problema del analista, al no diferenciar el paciente los significantes de su demanda, de los objetos de la misma, empujando al analista a identificarse con el lugar del saber o con el objeto del fantasma. El discurso del analista hace del lugar de la falta del Otro, deseo del analista. El deseo del analista instaura en el no todo su des-ser, el semblante de a.

Lacan señala que no se puede hablar de transferencia sin interrogar el deseo del analista; ella es un fenómeno que incluye al sujeto y al analista, pone en juego lo que el paciente demanda y lo que el analista desea. El analista está en posición de ser tomado como objeto causa del deseo del Otro.

El analista además de cifrar el deseo como deseo del Otro, debe ser soporte del objeto del fantasma del analizante en forma de presencia.

En “Momento de concluir” Lacan dice que el análisis no consiste en que uno sea liberado de sus síntomas (incurabilidad del síntoma). Lo necesario para tratar el síntoma es servirse del equívoco, para no nutrir al síntoma de sentido. Es por el equívoco que la interpretación opera, produciendo una reducción del goce del síntoma.

Lo incurable del síntoma consiste en no obturar el agujero esencial con la consistencia del objeto del fantasma. La ética del psicoanálisis se sostiene en el síntoma. Saber qué hacer con el síntoma, es el deseo del analista. Este deseo se sostiene en producir (en el análisis) este bien decir, este vaciamiento de goce del fantasma, vaciamiento de goce del Superyó.

El deseo del analista apunta a determinar, interrogar la causa del deseo del Otro. El deseo del analista es una incógnita, un enigma que en la transferencia es la presencia misma del analista. La transferencia es la puesta en acto, de la realidad sexual pulsional del inconciente, es decir, fantasma ligado a pulsiones sexuales, las pulsiones no dejan de ser convocadas a la transferencia. Es lo que permite que el deseo del analista pueda operar con ellas. Es solo de la ubicación del sujeto frente al objeto (a), del cual el analista se hace soporte, que la experiencia del fantasma fundamental, deviene pulsión liberada de su destino fantasmal.

La transferencia es un fenómeno que incluye juntos al sujeto y al psicoanalista, dicho fenómeno está ligado al deseo. Detrás del amor de transferencia se produce el encuentro entre el deseo del analista y el deseo del paciente.

En tanto hay inconciente, hay transferencia, y lo específico de esta última es la respuesta: el deseo del analista.

La transferencia es el vínculo por el que el sujeto procura adquirir una certeza sobre su ser, y allí el deseo del analista abre la posibilidad de producir un saber cierto. No se trata de un deseo subjetivo, sino del deseo como objeto. El deseo del analista está más allá de los ideales una colectividad, incluso la analítica, más allá de las identificaciones.

El estatuto del inconciente es ético, no ontológico; su existencia depende de un deseo. Es solamente el deseo del analista el que puede hacer existir el inconciente. El deseo del analista no está fuera de la práctica analítica misma.

El deseo del analista produce el campo de la experiencia no como sujeto dividido sino como objeto. Objeto que causa el deseo; el objeto (a) causa que va a dividir al sujeto. Por otro lado está la presencia del analista, que con su deseo, causa el deseo del Otro.

¿Cómo opera en la clínica el deseo del analista? Se trata de que logre la máxima diferencia entre el Ideal y el objeto, es decir, interpretar. Que opere sobre el vaciamiento del goce, separar el saber del goce.

El efecto de la interpretación es el surgimiento de un significante irreductible, se trata de deshacer la metáfora que ha fijado al sujeto a un significado fijo. No se trata de sumar significados a los significados que ya vienen dados por el Otro. Cada sujeto tiene sus significantes amos que lo determinan y hay que encontrarlos, se trata de hacer caer esos significantes que dieran identidad al sujeto.

Ps. Martín Caprino Coco

Clase de Alejandro Daumas

El pasado 24 de septiembre se realizo la 5ta clase del seminario anual del IOM de Comodoro Rivadavia.

por la tarde hubo presentacion de casos por parte de Alejandra Maglione y Mario Korman.



Las actividades continuaran este viernes a las 18 hs en el auditorio del Ceptur. los esperamos.

SABADO 17/9 PRÓXIMA CLASE DEL SEMINARIO CLINICO

Ф M

INSTITUTO OSCAR MASOTTA

DELEGACION COMODORO RIVADAVIA

INTERLOCUTOR: FERNANDO VITALE

COORDINADORES: Mario Korman José Luís Tuñón


SEMINARIO CLINICO 2011




QUINTA CLASE :
SABADO 17 DE SEPTIEMBRE
DE 10 A 12.30 HORAS. CEPTUR



EL DESEO DEL ANALISTA

SU ENUNCIACIÓN
SU PUREZA
ABSTINENCIA
LA EFICACIA DE SU ACCION (SOBRE EL OBJETO Y LOS IDEALES)

DOCENTE: MARIO KORMAN
Psicoanalista, Miembro de la EOL
y de la AMP

clases del seminario anual


Clase del 17 de Septiembre de Mario Korman 10 CEptur


Clase del 24 de Septiembre 10 hs. Alejandro Daumas CEPtur



Actividad viernes 9




Estimados colegas:

Les comunico que el próximo Taller de Lectura, se efectuará el viernes 9 de Setiembre. En esa oportunidad se trabajará del Texto "Freud y el Deseo del Psicoanalista" de Serge Cottet, (Cuarta parte "El Deseo del Otro").

Dicho texto se encuenta a disposición de los colegas en Copia Fiel.

Graciela Hernández
Responsable Taller de Lectura

Actividades viernes 2 de septiembre

El próximo Viernes continuaremos con las actividades del taller Clínico, en esta ocasión la presentación de caso estará a cargo de Alejandra Maglione. El lugar es en el Auditorio del Septur a las 18hs. actividad abierta a profesionales de la salud y miembros del IOM.

Foucault refiriéndose a Lacan

El próximo Viernes a las 18 hs, en el auditorio del CepTur, se continuará con los talleres de lectura. el texto a trabajar es "Freud y el deseo del psicoanalista" de Serge Cotter. como el libro se encuentra agotado, el punto a trabaja se encuentra en la fotocopiadora Garabatos.


Este es un allasgo que queríamos compartir.

Esta mini-entrevista de Michel Foucault (1926-1984) fue publicada en un diario italiano el 11 de septiembre de 1981, a dos días de la muerte de Lacan.

J. Nobécourt -Suele decirse que Lacan ha sido el protagonista de "una revolución del psicoanálisis". ¿Piensa que es exacta y aceptable esta definición de "revolucionario"?

M. F.-Yo creo que Lacan habría rechazado ese término de "revolucionario" y la misma idea de una revolución en psicoanálisis. El quería simplemente ser "psicoanalista". Lo que a sus ojos suponía una violenta ruptura con todo lo que tendiera a hacer que el psicoanálisis dependiera de la psiquiatría, o a hacerlo un capítulo algo sofístico de la psicología. El quería sustraer al psicoanálisis de la proximidad, que consideraba peligrosa, de la medicina y las instituciones médicas. Buscaba en él no un proceso de normalización de los comportamientos, sino una teoría del sujeto. Es porque, pese a la apariencia de un discurso extremadamente especulativo, su pensamiento no era ajeno a los esfuerzos que se habían hecho para cuestionar las prácticas de la medicina mental.

-Si Lacan, como usted dice, no ha sido un revolucionario, es totalmente cierto que sus obras han tenido una influencia muy grande en la cultura en las últimas décadas. ¿Qué es lo que ha cambiado después de Lacan en los modos de ser de la cultura?

M. F.- ¿Qué ha cambiado? Si me remonto a los años cincuenta, la época donde el estudiante que yo era leía las obras de Lévi-Strauss y los primeros textos de Lacan, me parece que la novedad era la siguiente: descubríamos que la filosofía y las ciencias humanas vivían sobre una concepción muy tradicional del sujeto, y que no era suficiente decir, con algunos, que el sujeto era radicalmente libre, y con otros, que estaba determinado por condiciones sociales. Nosotros descubrimos que había que buscar liberar todo lo que se esconde detrás del empleo aparentemente simple del pronombre "yo" [je]. El sujeto, una cosa compleja, frágil, de la que es tan difícil hablar, y sin la cual no podemos hablar.

-Lacan tuvo muchos adversarios. Fue acusado de hermetismo y de "terrorismo intelectual". ¿Qué piensa de esas acusaciones?

M. F.- Pienso que el hermetismo de Lacan se debía al hecho de que él quería que la lectura de sus textos no fuera simplemente una "toma de conciencia" de sus ideas. El quería que el lector se descubriera él mismo [lui-même] como sujeto del deseo a través de esta lectura. Lacan quería que la obscuridad de sus Escritos fuera la complejidad misma del sujeto, y que el trabajo necesario para comprenderlo fuera un trabajo a realizar sobre sí mismo [soi-même]. En cuanto al "terrorismo", solamente subrayaré una cosa: Lacan no ejercía ningún poder institucional. Los que lo escuchaban querían escucharlo, precisamente. Solo aterrorizaba a los que tenían miedo. La influencia que uno ejerce nunca puede ser un poder que se impone.

Actividades Sábado 20 de Agosto de 2011


En el marco del Seminario Anual del IOM, El próximo sábado 20 de agosto se trabajará los parágrafos 2, 3 y 4 del capítulo X "Presencia del Analista" del seminario 11 de Lacan "Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis".

El encuentro se realizará en el auditorio del Ceptur a las 10 hs.

los esperamos

Actividad viernes 12 de Agosto de 2011

El próximo viernes se realizará el Taller Clínico, con presentación a cargo de Leonor Rios.
18hs en el Auditorio del CEPtur.
los esperamos.

Comienzo de actividades segundo cuatrimestre

Y ansia (fotografía por Alejo Recalde)



El próximo Viernes 29 de julio se comenzará con las actividades de la segunda parte del año, Se realizará el taller de lectura donde se continuará trabajando con el capitulo X "la presencia del analista" del libro 11 del Seminario de Lacan.
la cita será como es costumbre este año, en el salón auditorio del CEPTUR (Moreno e Yrigoyen)

Leer un síntoma


Jacques-Alain Miller

Tengo que revelarles el título del próximo congreso de la NLS, justificarlo y presentar algunas reflexiones sobre la cuestión que podrán servirles de referencia para la redacción de los trabajos clínicos que convoca *. Elegí este título para ustedes a partir de dos indicaciones que he recibido de vuestra presidenta, Anne Lysy. La primera es que el Consejo de la NLS desearía que el próximo congreso sea sobre el síntoma, la segunda que el lugar del congreso sería Tel-Aviv, La cuestión por lo tanto era determinar qué acento, qué inflexión, qué impulso dar al tema del sintoma. Lo sopesé en función de mi curso que hago en París todas las semanas, donde me explico con Lacan y la práctica del psicoanálisis hoy, esta práctica que no es más completamente, o quizá de ningún modo, la de Freud. Y en segundo lugar he sopesado el acento a darle al tema del síntoma en función del lugar, Israel. Y por lo tanto, todo bien sopesado, he elegido el título siguiente : leer el sintoma, to read a symptom.

Saber leer

Aquellos que leen a Lacan sin duda han reconocido aquí un eco de sus palabras en su escrito « Radiofonía » que pueden encontrar en la recopilación de los Autres Écrits, página 428. Señala allí que el judío es aquel que sabe leer[i]. Se tratará de interrogar ese saber leer en Israel, el saber leer en la práctica del psicoanálisis. Diré inmediatamente que el saber leer, como yo lo entiendo, completa el bien decir, que se ha vuelto un slogan entre nosotros. Voy a sostener con gusto que el bien decir en el psicoanálisis no es nada sin el saber leer, que el bien decir propio al psicoanálisis se funda sobre el saber leer. Si nos atenemos al bien decir, no alcanzamos mas que la mitad de aquello de lo que se trata. Bien decir y saber leer están del lado del analista, es propiedad del analista, pero en el curso de la experiencia se trata que bien decir y saber leer se transfieran al analizante. Que aprenda de algún modo, fuera de toda pedagogía, a bien decir y también a saber leer. El arte de bien decir, es la definición de esa disciplina tradicional que se llama retórica. Ciertamente el análisis participa de la retórica pero no se reduce a ella. Me parece que lo que hace la diferencia es el saber leer. El psicoanálisis no es solo cuestión de escucha, listening, también es cuestión de lectura, reading. En el campo del lenguaje sin duda el psicoanálisis toma su punto de partida de la función de la palabra pero la refiere a la escritura. Hay una distancia entre hablar y escribir, speaking and writing. En esta distancia opera el psicoanálisis, es esta diferencia lo que el psicoanálisis explota.

Agregaré una nota más personal a la elección que hago del título, « leer un síntoma », puesto que es el saber leer lo que Lacan me imputa a mí. Ustedes encontrarán esto en el exergo de su escrito « Televisión », en la recopilación de los Autres Ecrits página 509, donde le planteaba un cierto número de preguntas en nombre de la televisión y puso en exergo del texto que reproduce con ciertos cambios lo que él dijo entonces : « Aquel que me interroga sabe también leerme » .[ii] Por lo tanto Lacan me prendió con el saber leer, al menos con el saber leer a Lacan. Es un certificado que me otorgó en razón de las anotaciones con las que escandí su discurso en el margen, muchas de las cuales hacen referencia a sus fórmulas llamadas matemas. Entonces la cuestión del saber leer tiene todas las razones para importarme.

El secreto de la ontología

Después de esta introducción voy a evocar ahora el punto en que estoy de mi curso de este año y que conduce precisamente a esta cuestión de lectura, y de lectura del síntoma. Estoy en estos días articulando la oposición conceptual entre el ser y la existencia. Y es una etapa en el camino donde considero distinguir y oponer el ser y lo real, being and the real.

Se trata para mí de poner de relieve los límites de la ontología, de la doctrina del ser. Son los griegos quienes inventaron la ontología. Pero ellos mismos se dieron cuenta de los límites puesto que algunos desarrollaron un discurso que se refiere explícitamnte a un más allá del ser, beyond being. Debemos creer que ellos sintieron la necesidad de este más allá del ser y colocaron el Uno, the one. En particular aquel que desarrolló el culto del Uno, como más allá del ser, es el llamado Plotino. Y lo extrajo siglos más tarde de una lectura de Platon, precisamente del Parménides de Platon. Entonces, lo extrajo de un cierto saber leer a Platon. Y más acá de Platon está Pitágoras, matemático pero místico matemático. Pitágoras el que divinisaba el número y especialment el Uno y quien no hacía una ontología sino lo que se llama en términos técnicos a partir del griego una henología, es decir una doctrina del Uno. Mi tesis, es que el nivel del ser llama, necesita un más allá del ser.

Los griegos que desarrollaban una ontología sintieron la necesidad de un punto de apoyo, de un fundamento inquebrantable que justamente el ser no les daba. El ser no da un fundamento inquebrantable a la experiencia, al pensamiento, precisamente porque hay una dialéctica del ser. Plantear el ser, es al mismo tiempo plantear la nada. Y plantear el ser es esto, es al mismo tiempo plantear que no es eso, por lo tanto lo es también a título de ser su contrario. El ser, en suma, carece singularmente de ser y no por accidente sino de manera esencial. La ontología desemboca siempre en una dialéctica del ser. Lacan lo sabía tan bien que precisamente define el ser del sujeto del inconciente como una falta en ser. Explota allí los recursos dialécticos de la ontología. La traducción de la expresión francesa « falta en ser » por want to be agrega algo totalmente precioso, la noción de deseo. Want no es solo el acto, en Want está el deseo, está la voluntad y precisamente el deseo de hacer ser lo que no está. El deseo hace la mediación entre being and nothingness. Encontramos este deseo en el psicoanálisis a nivel del deseo del analista, que anima la operación analítica en tanto que ese deseo apunta a conducir el ser al inconciente, apunta a hacer aparecer lo que está reprimido como decía Freud. Evidentemente eso que está reprimido es por excelencia un want to be, lo que está reprimido no es un ser actual, no es una palabra efectivamente dicha, lo que está reprimido es un ser virtual que está en el estado de posible, que aparecerá o no. La operación que conduce al ser el inconciente, no es la operación del Espíritu Santo, es una operación de lenguaje, la que aplica el psicoanálisis. El lenguaje es esta función que hace ser lo que no existe. Es incluso lo que los lógicos debieron constatar, se deseperaron por el hecho que el lenguaje sea capaz de hacer ser lo que no existe y entonces trataron de normativizar su uso esperando que su lenguaje artificial solo nombraría lo que existe.

Pero de hecho hay que reconocer allí, no un defecto del lenguaje, sino su potencia. El lenguaje es creador y en particular crea el ser. En suma el ser del que hablan desde siempre los filósofos, este ser no es jamás otra cosa que un ser de lenguaje, es el secreto de la ontología. Entonces, se produce un vértigo.

Un discurso que sería de lo real

Se produce un vértigo para los filósofos mismos, que es el vértigo mismo de la dialéctica. Porque el ser es lo opuesto de la apariencia pero también el ser no es otra cosa que la apariencia, una cierta modalidad de la apariencia. Entonces es esta fragilidad intrínseca al ser la que justifica la invención de un término que reúne el ser y la apariencia, el termino semblante. El semblante es una palabra que utilizamos en el psicoanálisis y con el cual tratamos de ceñir lo que es a la vez ser y apariencia de manera indisociable. Hace tiempo traté de traducir esta palabra en inglés con la expresión make believe. En efecto si se cree en ello, no hay diferencia entre la apariencia y el ser. Es una cuestión de creencia.

Entonces mi tesis, que es una tesis sobre la filosofía a partir de la experiencia analítica, es que los griegos, justamente porque han lidiado eminentemente con este vértigo, buscaron un más allá del ser, un más allá del semblante. Lo que nosotros llamamos lo real es ese más allá del semblante, un más allá que es problemático. ¿Existe un más allá del semblante ? Lo real sería, si lo queremos, un ser pero que no sería ser de lenguaje, que estaría intocado por los equívocos del lenguaje, que sería indiferente al make believe.

Este real, ¿dónde lo encontraban los griegos ? Lo encontraban en las matemáticas y en otras partes; desde entonces en que las matemáticas continuaron como continuó la filosofía, los matemáticos se dicen siempre con gusto platónicos en el sentido que no piensan en absoluto que crean su objeto sino que para ellos deletrean un real que ya está allí. Y eso, eso permite soñar, en todo caso hacía soñar a Lacan.

Lacan hizo una vez un seminario que se titulaba « De un discurso que no sería del semblante » [iii]. Es una fórmula que permaneció misteriosa incluso una vez que el seminario fue publicado, porque el título de este seminario se presenta bajo una forma condicional y negativa a la vez. Pero bajo esta forma, evoca un discurso que sería de lo real, es eso lo que quiere decir. Lacan tuvo el pudor de no decirlo bajo esta forma que develo, lo dijo bajo una forma solamente condicional y negativa : De un discurso que sería de lo real, de un discurso que tomaría su punto de partida a partir de lo real, como las matemáticas. Era el sueño de Lacan poner el psicoanálisis al nivel de las matemáticas. Con respecto a esto hay que decir que solo en las matemáticas lo real no varía – aunque en los márgenes varía de todos modos. En la física matemática, que incorpora y que se sostiene sin embargo en las matemáticas, la noción de real es completamente resbaladiza porque es de algún modo heredera de la vieja idea de naturaleza, que con la mecánica cuántica, con las investigaciones de estar más allá del átomo podemos decir que lo real en la física se ha vuelto incierto. La física conoce polémicas entre físicos aun más vivaces que en el psicoanálisis. Lo que para uno es real, para otro no es mas que semblante. Hacen propaganda de su noción de real, porque a partir de un cierto momento hicieron entrar en la cuenta la observación. A partir de ese momento, el complejo compuesto del observador y de los instrumentos de observación interfiere y entonces lo real se vuelve relativo al sujeto, es decir deja de ser absoluto. Podemos decir que de este modo el sujeto hace pantalla a lo real. No es ese el caso en matemáticas. ¿Cómo se accede en matemáticas a lo real, porqué instrumento ? Se accede por el lenguaje sin duda, pero un lenguaje que no hace pantalla a lo real, un lenguaje que es lo real. Es un lenguaje reducido a su materialidad, es un lenguaje que está reducido a su materia significante, es un lenguaje que se reduce a la letra. En la letra, contrariamente a la homofonía, no se encuentra el ser, being, in the letter is not being that you find, es the real.

Fulgor del inconciente y deseo del analista

Propongo interrogar el psicoanálisis a partir de estas premisas. En el psicoanálisis, ¿dónde está lo real ? Es una pregunta apremiante en la medida en que un psicoanalista no puede no sentir el vértigo del ser, desde el momento en que en su práctica está invadida por las creaciones, por las criaturas de la palabra

¿Dónde está lo real en todo esto ? ¿El inconciente es real ? ¡No ! De todos modos es la respuesta más fácil de dar. El inconciente es una hipótesis, lo que resta como una perspectiva fundamental, incluso si podemos prolongarla, hacerla variar. Para Freud, recuerden, que el inconciente es el resultado de una deducción. Es lo que Lacan traduce del modo más aproximado subrayando que el sujeto del inconciente es un sujeto supuesto, es decir hipotético. No es entonces un real. Incluso nos planteamos la cuestión de saber si es un ser.Ustedes saben que Lacan prefiere decir que es un deseo de ser más bien que un ser. El inconciente no tiene más ser que el sujeto mismo. Lo que Lacan escribe S tachado, es algo que no tiene ser, que solo tiene el ser de la falta y que debe advenir. Y nosotros lo sabemos bien, basta simplemente extraer las consecuencias de ello. Sabemos bien que el inconciente en el psicoanálisis está sometido a un deber ser. Está sometido a un imperativo que como analista representamos. Y es en ese sentido que Lacan dice que el estatuto del inconciente es ético. Si el estatuto del inconciente es ético, no es del orden de lo real, es eso lo que quiere decir. El estatuto de lo real no es ético. Lo real, en sus manifestaciones es más bien unethical, no se comporta según nuestra conveniencia. Decir que el estatuto del inconciente es ético es precisamente decir que es relativo al deseo, y primeramente al deseo del analista que trata de inspirar al analizante a tomar el relevo de ese deseo.

¿En qué momento en la práctica del psicoanálisis necesitamos una deducción del inconciente ? Simplemente por ejemplo cuando vemos volver en la palabra del analizante recuerdos antiguos que se habían olvidado hasta ese momento. Estamos forzados a suponer que esos recuerdos, en el intervalo, residían en alguna parte, en un cierto lugar de ser, un lugar que permanece desconocido, inaccesible al conocimiento, del que decimos precisamente que no conoce el tiempo. Y para remedar aún más el estatuto ontológico del inconciente, tomemos lo que Lacan llama sus formaciones, que ponen de relieve precisamente el estatuto fugitivo del ser. Los sueños se borran. Son seres que no consisten, de los que a menudo solo tenemos fragmentos en el análisis. El lapsus, el acto fallido, el chiste, son seres instantáneos, que fulguran, a los que les damos en el psicoanálisis un sentido de verdad pero que se eclipsan inmediatamente.

Confrontación con los restos sintomáticos

Entonces entre esas formaciones del inconciente está el síntoma. Por qué ponemos el síntoma entre estas formaciones del inconciente sino porque el síntoma freudiano también es verdad. Le damos un sentido de verdad, lo interpretamos. Pero se distingue de todas las otras formaciones del inconciente por su permanencia. Hay otra modalidad de ser. Para que haya síntoma en el sentido freudiano, sin duda es necesario qeu haya sentido en juego. Hace falta que eso pueda interpretarse. Es lo que constituye para Freud la diferencia entre el síntoma y la inhibición. La inhibición es pura y simplemente la limitación de una función. En tanto que tal una inhibición no tiene sentido de verdad. Para que haya síntoma es necesario también que el fenómeno dure. Por ejemplo, el sueño cambia de estatuto cuando se trata de un sueño repetitivo. Cuando el sueño es repetitivo implicamos un trauma. El acto fallido, cuando se repite, se vuelve sintomático, puede incluso invadir todo el comportamiento. En ese momento le damos el estatuto de síntoma. En ese sentido el síntoma es lo que nos da el psicoanálisis como lo más real.

Es a propósito del síntoma que la cuestión de pensar la correlación de lo verdadero y lo real se vuelve candente. En este sentido, el síntoma es un Jano, tiene dos caras, una cara de verdad y una cara de real. Lo que Freud descubrió y que fue sensacional en su tiempo, es que un síntoma se interpreta como un sueño, se interpreta en función de un deseo y que es un efecto de verdad. Pero hay, como ustedes saben, un segundo tiempo de este descubrimiento, la persistencia del síntoma después de la interpretación, y Freud lo descubrió como una paradoja. Es en efecto una paradoja si el síntoma es pura y simplemente un ser de lenguaje. Cuando tenemos que vérnosla con seres de lenguaje en el análisis, los interpretamos, es decir los reducimos. Reconducimos los seres de lenguaje a la nada, los reducimos a la nada. La paradoja aquí es la del resto. Hay una x que resta más allá de la interpretación freudiana. Freud se aproximó a esto de distintas maneras. Puso en juego la reacción terapéutica negativa, la pulsión de muerte y amplió la perspectiva hasta decir que el final del análisis como tal deja siempre subsistir lo que llamaba restos sintomáticos. Hoy nuestra práctica se ha prolongado mucho más allá del punto freudiano, mucho más allá del punto en que para Freud el análisis encontraba su fin. Justamente era un fin del que Freud decía que siempre hay un resto y por lo tanto siempre hay que recomenzar el análisis, después de un corto tiempo, al menos para el analesta. Un corto tiempo de pausa y luego recomenzamos. Era el ritmo stop and go, como se dice en francés ahora. Pero eso no es nuestra práctica. Nuestra práctica se prolonga más allá del punto en que Freud consideraba que hay finales de análisis, incluso si había que retomar el análisis, nuestra práctica va más allá del punto que Freud consideraba como fin del análisis. En nuestra práctica asistimos entonces a la cofrontación del sujeto con los restos sintomáticos. Pasamos por supuesto por el momento del desciframiento de la verdad del síntoma, pero llegamos a los restos sintomáticos y alli no decimos stop. El analesta no dice stop y el analizante no dice stop. El análisis en ese periódo, está hecho de la confrontación directa del sujeto con lo que Freud llamaba los restos sintomáticos y a los que nosotros damos otro estatuto muy diferente. Bajo el nombre de restos sintomáticos Freud chocó con lo real del síntoma, con lo que en el síntoma, es fuera de sentido.

El goce del ser hablante

Ya en el segundo capítulo de Inhibición, síntoma y angustia , Freud caracterizaba el síntoma a partir de lo que él llamaba la satisfacción pulsional « como signo y el sustituto (Anzeichen und Ersatz) de una satisfacción pulsional que no ocurrió » [iv]. Lo explicaba en el segundo capítulo a partir de la neurosis obsesiva y de la paranoia señalando que el síntoma que se presenta primeramente como un cuerpo extraño en relación con el yo, intenta cada vez más hacer uno con el yo, es decir tiende a incorporarse al yo. Veía en el síntoma el resultado del proceso de la represión. Evidentemente son dos capítulos y el conjunto del libro que deben trabajarse para el proximo congreso.

Quisiera señalar esto :¿ el goce en cuestión es primario ? En un sentido, sí. Podemos decir que el goce es lo propio del cuerpo como tal, que es un fenómeno de cuerpo. En ese sentido, el cuerpo es lo que goza, pero reflexivamente. Un cuerpo es lo que goza de sí mismo, es lo que Freud llamaba el autoerotismo. Pero eso es verdad para todo cuerpo viviente. Podemos decir que es el estatuto del cuerpo viviente el gozar de sí mismo. Lo que distingue el cuerpo del ser hablante es que su goce sufre la incidencia de la palabra. Y precisamente un síntoma testimonia que ha habido un acontecimiento que marcó su goce en el sentido freudiano de Anzeichen y que introduce un Ersatz, un goce que no haría falta,un goce que trastorna el goce que haría falta, es decir el goce de su naturaleza de cuerpo. Por lo tanto en ese sentido, no, el goce en cuestión en el síntoma no es primario. Está producido por el significante. Y es precisamente esta incidencia significante lo que hace del goce del síntoma un acontecimiento, no solo un fenómeno. El goce del síntoma testimonia que hubo un acontecimiento , un acontecimiento de cuerpo después del cual el goce natural entre comillas, que podemos imaginar como el goce natural del cuerpo vivo, se trastornó y se desvió. Este goce no es primario pero es primero en relación con el sentido que el sujeto le da, y que le da por su síntoma en tanto que interpretable.

Podemos recurrir para captarlo mejor a la oposición de la metáfora y de la metonimia. Hay una metáfora del goce del cuerpo, esta metáfora produce acontecimiento, produce este acontecimiento que Freud llama la fijación. Eso supone la acción del significante como toda metáfora, pero un significante que opera fuera de sentido. Y luego de la metáfora del goce está la metonimia del goce, es decir su dialéctica. En ese momentos se dota de significación. Freud habla de ello en Inhibición, sintoma y angustia, habla de die symbolische Bedeutung, de la significación simbólica que afecta un cierto número de objetos.

De la escucha del sentido a la lectura del fuera de sentido

Podemos decir que eso se transmite en la teoría analítica. En la teoría analítica durante mucho tiempo se contó una pequeña historia sobre el goce, una pequeña historia donde el goce primordial debía encontrarse en la relación con la madre, donde la incidencia de la castración era por efecto del padre y donde el goce pulsional encontraba sus objetos que eran Ersatz que taponaban la castración. Es un aparato muy sólido que fue construido, que abraza los contornos de la teoría analítica. Pero de todos modos, voy a endurecer el trazo, es una superestructura mítica con la cual durante un tiempo se logró, en efecto, suprimir los síntomas interpretándolos en el marco de esta superestructura. Pero interpretando el síntoma en el marco de esta superestructura, es decir prolongando lo que yo llamaba esta metonimia del goce, se hizo inflar el sintoma también, es decir se lo alimentó con sentido. Allí se inscribe mi « leer el síntoma ».

Leer un síntoma es lo opuesto, es decir consiste en privar al síntoma de sentido. Por ello Lacan sustituye al aparato de interpretar de Freud – que Lacan mismo había formalizado, clarificado, es decir el ternario edípico – por un ternario que no produce sentido, el de lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario. Pero al desplazar la interpretación del marco edípico hacia al marco borromeo, el funcionamiento mismo de la interpretación cambia y pasa de la escucha del sentido a la lectura del fuera de sentido.

Cuando se dice que el psicoanálisis es un asunto de escucha, hay que ponerse de acuerdo, hay que decirlo. Lo que se escucha de hecho, siempre es el sentido, y el sentido llama al sentido. Toda psicoterapia se sostiene en ese nivel. Eso desemboca siempre en definitava en que el paciente es el que debe escuchar, escuchar al terapeuta. Se trata por el contrario de explorar lo que es el psicoanálisis y lo que puede a nivel propiamente dicho de la lectura, cuando se toma distancia de la semántica – los remito aquí a las indicaciones preciosas que hay sobre esta lectura en el escrito de Lacan que se llama « El atolondradicho » [v] y que pueden encontrar en los Autres Ecrits página 491y siguientes, sobre los tres puntos de la homofonía, la gramática y la lógica.

Apuntar al clinamen del goce

La lectura, el saber leer, consiste en mantener a distancia la palabra y el sentido que ella vehiculiza a partir de la escritura como fuera de sentido, como Anzeichen, como letra, a partir de su materialidad. Mientras que la palabra es siempre espiritual si puedo decirlo y la interpetación que se sostiene puramente a nivel de la palabra no hace mas que inflar el sentido, la disciplina de la lectura apunta a la materialidad de la escritura, es decir la letra en tanto que produce el acontecimiento de goce que determina la formación de los síntomas. El saber leer apunta a esa conmoción inicial, que es como un clinamen del goce – clinamen** es un término de la filosofía de los estoicos.

Para Freud, como el partía del sentido, eso se presentaba como un resto, pero de hecho ese resto es lo que está en los orígenes mismos del sujeto, es de algún modo el acontecimiento originario y al mismo tiempo permanente, es decir que se reitera sin cesar.

Es lo que se descubre, lo que se desnuda en la adicción, en el « un vaso más » que escuchamos hace un momento[vi]. La adiccion es la raíz del síntoma que está hecho de la reiteración inextinguible del mismo Uno., Es el mismo, es decir precisamente no se adiciona. No tendremos jamás el « he bebido tres vasos por lo tanto es suficiente », se bebe siempre el mismo vaso una vez más. Esa es la raíz misma del síntoma. Es en este sentido que Lacan pudo decir que un síntoma es un etcétera. Es decir el retorno del mismo acontecimiento. Podemos hacer muchas cosas con la reiteración de lo mismo. Precisamente podemos decir que el síntoma es en este sentido como un objeto fractal***, porque el objeto fractal muestra que la reiteración de lo mismo por las aplicaciones sucesivas les da las formas mas extravagantes e incluso pudo decirse que las mas complejas que el discurso matemático puede ofrecer.

La interpretación como saber leer apunta a reducir el sintoma a su fórmula inicial, es decir al encuentro material de un significante y del cuerpo, es decir al choque puro del lenguaje sobre el cuerpo. Entonces ciertamente, para tratar el síntoma hay que pasar por la dialéctica móvil del deseo, pero también es necesario desprenderse de los espejismos de la verdad que ese desciframiento les aporta y apuntar más alla a la fijeza del goce, a la opacidad de lo real. Si yo quisiera hacer hablar a este real, le imputaría lo que dice el dios de Israel en la zarza ardiente, antes de emitir los mandamientos que son el revestimiento de su real : « soy lo que soy » [vii].

* Jacques-Alain Miller presentaba al término del congreso de la NLS, que se realizó en Londres los día 2 y 3 de abril 2011,el tema del próximo congreso que tendrá lugar en Tel-Aviv en junio 2012. Texto establecido por Dominique Helvoet, no revisado por el autor.

La **N de T: la teoría del clínamen es una interesante solución propuesta por Epicuro al problema del libre albedrío prescindiendo de un dios garante de libertad.

***N de T Un fractal es un objeto semigeométrico cuya estructura básica, fragmentada o irregular, se repite a diferentes escalas. El término fue propuesto por el matemático Benoît Mandelbrot en 1975 y deriva del Latín fractus, que significa quebrado o fracturado.

Traducción: Silvia Baudini



[i] Lacan J., « Radiophonie », Autres Ecrits, Paris, Seuil, 2001, p. 428.

[ii] Lacan J., « Télévision », Autres Ecrits, Paris, Seuil, 2001, p. 509.

[iii] Lacan J., Le Séminaire, Livre XVIII, D’un discours qui ne serait pas du semblant, Paris, PUF, 2007.

[iv] Freud S., Inhibition, symptôme et angoisse, 1926, Paris, PUF, 1986, p. 7.

[v] J. Lacan, « L’étourdit », Autres Ecrits, Paris, Seuil, 2001, pp. 491-493

[vi] J-A Miller hace referencia a la intervención de nuestra colega Gabriela van den Hoven de la London Society of the NLS : « The Symptom in an Era of Disposable Ideals », los síntomas en la era de los ideales descartables.

[vii] Moises dijo a Dios: Voy a encontrar a los hijos de Israel y les digo: El Dios de sus padres me envió hacia ustedes. Pero si ellos me dicen: ¿Cuál es su nombre?¿Que decirles?

Dios dice a Moisés: Soy lo que soy Ehyeh asher Ehyeh (La Biblia, Exodo 3,13-14a)


Fuente: AMP BLOG